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Hace poco tuve que presentar un trabajo sobre el impacto de la digitalización y servitización de un sector concreto. Elegí analizar el futuro del sector de la traducción porque contaba con una perspectiva crítica y me resultaba más familiar. Descubrí aspectos muy interesantes, pero al mismo tiempo me asaltó una duda demasiado heavy:

¿Las nuevas tecnologías acabarán con el futuro de los profesionales de la traducción?

Antes de entrar en pánico, tenemos que hacer un repaso de la evolución histórica, luego pasaremos a las herramientas que han facilitado la labor de todo traductor/a y, finalmente, os expongo mis propias conclusiones.

 

 

Historia

 

 

Recorrido histórico

Evolución traducción

El ámbito de la traducción e interpretación ha experimentado grandes cambios desde su origen hasta la actualidad. Las primeras reflexiones sobre traducción datan de hace más de 2000 años donde la única herramienta de traducción se reducía a papiros y su principal contenido era religioso y político.

El salto de recursos en papel, como herramienta exclusiva, al uso de herramientas complementarias más tecnológicas no se producirá hasta el siglo XX con las Guerras Mundiales. Los principales “consumidores” de este servicio serían organizaciones como la ONU, la UNESCO y la UE. Su principal objetivo era la resolución de los conflictos socioeconómicos de la época.

A partir de los 90, la invención de internet supone el auge de una sociedad interconectada. Las barreras lingüísticas suponían un problema para los usuarios de internet. Por lo tanto, se experimenta una fuerte demanda de traducciones de contenidos web. Una de las primeras herramientas de TA gratuitas online fue Babelfish, basada en reglas gramaticales. Posteriormente aparece, el Traductor Google basado en métodos estadísticos que sobresale por las diferentes combinaciones de idiomas que puede realizar. El perfil del consumidor cambia drásticamente, ya no solo sirve como instrumento para profesionales u organismos institucionales. Toda persona con acceso a internet puede disfrutar de la inmediatez de la traducción automática. Sin embargo, somos consciente de que el resultado de estas herramientas deja mucho que desear.

 

 

Tipos de traductores automáticos

 

 

Hoy en día, podemos diferenciar distintos tipos de traducción automática en el mercado: la que utiliza información lingüística basada en reglas, la estadística y la basada en redes neuronales.

Los sistemas de TA neuronales son los más punteros y precisos hasta el momento. Necesitan una gran cantidad de datos, al igual que la TA estadística. La diferencia radica en que se usan redes neuronales artificiales, es decir, imita la forma en la que nuestro cerebro funciona. Cada palabra se asocia con una información determinada (puede ser lingüística o no). Esta información se usa para entrenar el motor y con cada asociación que el motor realiza, el ordenador va aprendiendo a traducir de manera inteligente y más eficaz.

Entonces, si la TA neuronal imita nuestra forma de pensar, ¡¿Significa que la labor de los traductores profesionales ha terminado?!

 

Estrés

Don’t panic

La realidad dista mucho de esta posible sentencia, esta variante de TA también tiene sus desventajas. Todos los estudios indican que la posedición de textos basados en este tipo de traducciones suele ser más complicada de lo habitual. En los resultados, se obtienen estructuras gramaticales y que parecen tener sentido, con lo cual un cambio de significado puede pasar desapercibido más fácilmente. Otra de las desventajas es que el desarrollo de herramientas parecidas conlleva una gran inversión económica que no estaría al alcance de cualquier empresa.

 

 

Economía

 

 

Por otro lado, los datos sobre el crecimiento económico de la traducción reflejan resultados muy favorables para el sector. Actualmente, Common Sense advisory en su actualización de The Top 100 Language Service Provider correspondiente al año 2018, presenta unos datos de facturación que no implican consecuencias negativas para el sector, al contrario, las facturaciones van creciendo progresivamente año tras año. En este informe, se muestra que la industria había crecido a rasgos generales un 7,99% en 2017. Además, se señala que las 10 empresas de servicios lingüísticos más competitivas crecieron alrededor de un 20.30%. Se prevé que este mercado alcance una facturación de 46 millones de dólares en 2018. Por último, el CSA predice que la industria de servicios lingüísticos seguirá creciendo y que este sector llegará a facturar 56.180 millones de dólares en 2021.

Economía

                         Mercado traducción

 

 

Conclusiones

 

 

Gracias a la TA neuronal, se abre un nuevo mundo de oportunidades a los que el traductor profesional deberá adaptarse. Perfiles laborales como el de poseditor serán la clave para lograr mejores resultados. Su objetivo se resumiría en agilizar y perfeccionar los procesos de traducción.

Queda claro que la profesión de traductor está desde hace tiempo supeditada a las nuevas tecnologías.

Sin duda, la TA seguirá su evolución y desarrollo. Lo que aún no está claro es cuándo podrá alcanzar el nivel de calidad que se refleja en las traducciones realizadas por personas.

Según la documentación contrastada, puede que en un futuro no muy lejano se logre una traducción de calidad sobre características técnicas de productos. Lo que no sabemos es a qué precio y como de accesible para todos los consumidores será.

De igual manera, creo que aún se deben afrontar muchos retos para que la TA llegue a proporcionar textos que reflejen la misma naturalidad que el original. Sobre todo, en determinados sectores como la traducción literaria, la traducción del slang, publicidad y marketing.

Lo que podemos observar con más claridad es que un ámbito tan puramente lingüístico, se ha fusionado con un entorno hasta hace poco muy antagónico. Ingenieros, informáticos y desarrolladores técnicos se han hecho con el protagonismo del mundo de la traducción.